Evangelio Jn. 15, 1-8: «Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Toda rama que no da fruto en mí, la corta. Y toda rama que da fruto, la limpia para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios gracias a la palabra que les he anunciado, pero permanezcan en mí como yo en ustedes. Una rama no puede producir fruto por sí misma si no permanece unida a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí.
""Ya estan limpios gracias a la palabra que les he anunciado"", o sea que la limpieza o purificacion del alma , es produto de la palabra de Dios, sus enseñanzas Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no pueden hacer nada. El que no permanece en mí lo tiran y se seca; como a las ramas, que se queman
No obstante de recibir la palabra de Dios, debemos permanecer en Jesus, ¿ como se logra esto ? - poniendo en practica esas mismas palabras, no limitandonos con solo escicharlas, - por ejemplo, no actuar como los fariseos o aquellas personas que tratan de que todo el mundo se entere de sus buenas obras, o que sus oraciones sean escuchadas por todas partes buscando el aplauso de la gente, y ser honrados como grandes personajes. Jesus dice; "" cuando hagas tu limosna, no lo vayas trompetendo por todas partes, por que tendras tu recompenza aqui en la tierra, pero ya no la tendras en el cielo Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán. Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos: entonces pasan a ser discípulos míos.
Cuando hacemos lo que Jesus nos pide, es decir ; sin buscar nuestra recompenza de parte de los hombres, cuando hacemos las cosas buscando que la gente glorifiquen a Dios y a Jesus , mientras nosotros permanecemos como simples obreros, lo que pidamos, lo conseguiremos, Jesus nunca pidio nada para El, asi debemos hacer tambien nosotros, pues Dios ya sabe lo que necesitamos. JUAN CONFIRMA LAS PALABRAS DE JESUS lectura 1 Jn. 3, 18-24: Hijitos, no amemos con puras palabras y de labios para afuera, sino de verdad y con hechos. En esto conoceremos que somos de la verdad y se tranquilizará nuestra conciencia ante El. Pues si nuestra conciencia nos reprocha, pensemos que Dios es más grande que nuestra conciencia, y que lo conoce todo. Amadísimos, si nuestra conciencia no nos condena, tenemos plena confianza en Dios. Entonces, todo lo que pidamos, nos lo concederá, porque guardamos sus mandatos y hacemos lo que le agrada. ¿Y cuál es su mandato? Que creamos en el Nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros, tal como él nos lo ordenó. El que guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. Pues Dios permanece en nosotros, y lo sabemos por el Espíritu que nos ha dado. |
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