LA SENTENCIA ESCRITA **
Evangelio Mt. 8, 1-4:
Jesús, pues, bajó del monte, y empezaron a seguirlo muchedumbres.
Un leproso se acercó, se arrodilló delante de él y le dijo: «Señor, sitú quieres, puedes limpiarme.» Jesús extendió la mano, lo tocó y ledijo: «Quiero; queda limpio.» Al momento quedó limpio de la lepra.Jesús le dijo: «Mira, no se lo digas a nadie; pero ve a mostrarte alsacerdote y ofrece la ofrenda ordenada por la Ley de Moisés, pues tútienes que hacerles una declaración.»
Enaquel tiempo, la lepra era un mal incurable, pero para Dios nada esimposible, Jesus cura un leproso y le pide que haga la hofrenda queestablecio Moises, como testimonio de la prescencia de Dios, pero aunasi, tanto los sacerdotes como el pueblo en general, no creian niinvestigaban la posibilidad de que Dios estuviera con ellos como lodice muchas profecias.
De la misma manera, Jesus dejoescrito diciendo; "" Yo estare con ustedes hasta el fin del mundo"" -pero las religiones cristianas y sus adeptos, no creen ni investigan ,por el contrario, cuando sucede un milagro, si no e aprobado por ellosno se los considera como tal, y de este modo descalifican al propioDios que sigue estando con nosotros como en aquel tiempo.
ESTE EJEMPLO BIBLICO QUE SIGUE ACONTINUACION, ES UN TESTIMONIO Y UNA ADVERTENCIA PARA AQUELLOS PUEBLOSY AUTORIDADES RELIGIOSAS QUE NO TOMAN EN CUENTA LA VOLUNTAD DE DIOS, YCOMO JESUS DICE; "" LOS ASALARIADOS NO SON PASTORES, POR QUE CUANDOVEN VENIR AL LOBO ABANDONAN A LAS OVEJAS Y HUYEN, .. PERO NO QUEDANSIN CASTIGO.
2 Rey. 25, 1-12:
En el noveno año del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes,vino Nabucodonosor con todo su ejército contra Jerusalén y acampóalrededor de la ciudad,
cercándola con una empalizada. La ciudad estuvo cercada hasta el año once.
El día nueve del cuarto mes de este año once, el hambre se hizo sentirmuy fuerte en la ciudad y faltó el pan para la gente del pueblo.
Entonces hicieron una abertura en el muro de la ciudad, y todos loshombres de guerra huyeron de noche por el camino de la puerta entre losdos muros de la quinta del rey, pasando a través de los caldeos, y sefueron por el camino de la estepa.
Las tropas caldeas persiguieron al rey, dándole alcance en los llanos de Jericó. Entonces todo su ejército se dispersó.
Capturaron al rey y lo llevaron a Riblá, donde Nabucodonosor lo sometió a juicio por traidor.
Los hijos de Sedecías fueron degollados a su vista, y a él le sacó losojos, encandenándolo con una doble cadena de bronce para llevarlo aBabilonia.
El día siete del quinto mes del año diecinueve delreinado de Nabucodonosor, uno de sus oficiales, Nebuzardán, jefe de laguardia, entró en Jerusalén,
incendió la Casa de Yavé, la casa del rey y todas las casas de los poderosos, ESTA ES LA SETENCIA ESCRITA PARA LOS QUE DICEN Y NO HACEN.
y las tropas de la guardia caldea demolieron las murallas de la ciudad.
Nebuzardán hizo salir lo que quedaba de los habitantes de Jerusalén y los que durante el sitio se habían pasado a los caldeos.
Solamente dejó una parte del pueblo, los más pobres, para trabajar las viñas y la tierra.
Salmo Sal. 136, 1-6:
Al borde de los canales de Babilonia
nos sentábamos, y llorábamos
al acordarnos de Sión;
en los sauces que por allí se encuentran
habíamos colgado nuestras arpas.
Allí los que nos habían deportado
nos pedían palabras de una canción
y nuestros raptores, un canto de alegría:
"¡Cántennos un canto de Sión!"
¿Cómo íbamos a cantar un canto del Señor
en un suelo extranjero?
¡Si me olvido de ti, Jerusalén,
que mi derecha se olvide de mí!
Que mi lengua se pegue al paladar
si de ti no me acuerdo,
si no considero a Jerusalén
como mi máxima alegría.