LA SANTIFICACIÓN
Dice la palabra de Dios, haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti" - si hacemos el mal nos auto condenamos, si hacemos el bien sin buscar retribuciones de ninguna clase, nos santificamos a nosotros mismos, no es una absolución de nuestros pecados sino mucho más, ser santo significa ser hijo de Dios y como tal, pasamos a ser parte de la gran familia celestial, es nuestra conversión, la que nos pide Jesús y lo que pidió Juan el Bautista. he oído a personas instruidas que buscan crear un mundo mejor, pero no entienden el Evangelio, - no podemos convertir el mundo, porque el mundo dejará de ser. en cambio nosotros fuimos creados para una vida eterna como seres perfectos, hijos de Dios.
JUAN 17
11 Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti.Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros.
Jesús va al Padre, va al Cielo a la vida eterna, el mismo camino debemos transitar para llegar al Padre, haciendo lo que el Evangelio nos enseña y rogando que Dios nos proteja.
12 Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado.He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura.
En la medida que vamos creciendo en el Espíritu de Dios, vamos creciendo en santidad, - La santidad no es un título ni un premio, es un cambio total en nuestra forma de ser, vamos dejando las cosas de este mundo y vamos adquiriendo las cosas del Reino de los Cielos.
13 Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada.
Jesús nos revela el motivo de su misión, la de llevarnos a todos, no a dar un paseo sino a vivir eternamente un a vida de alegría, no como lo da el mundo donde todo se compra y se vende.
14 Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo.
La palabra de Dios es Espíritu, es vida, es alegría, es la verdad y en la verdad está la libertad, una libertad imposible de explicar, el mundo las odia porque es un mundo de mentiras.
15 No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno.
El egoísmo, la vanidad, la codicia, la violencia, la mentira. la injusticia, la indiferencia.
16 Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo.
Los hombres no son del mundo, son hijos de Dios por Jesucristo nuestro Señor.
17 Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad.
18 Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo.
Al mundo fuimos enviados para ganar el pan con sudor y lágrimas amando a nuestro prójimo.
19 Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.
Haz tu lo mismo, busca la verdad haciendo lo que el buen Samaritano y santifícate en la verdad de la Palabra de Dios.
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