LA VERDADERA CARIDAD
3 Fuese, pues, Tobías a buscar a alguno de nuestros hermanos pobres, y cuando regresó me dijo: "Padre." Le respondí: "¿Qué hay, hijo?" Contestó: "Padre, han asesinado a uno de los nuestros; le han estrangulado y le han arrojado en la plaza del mercado y aún está allí."
4 Me levanté al punto y sin probar la comida, alcé el cadáver de la plaza y lo dejé en una habitación, en espera de que se pusiera el sol, para enterrarlo.
5 Volví a entrar, me lavé y comí con aflicción
6 acordándome de las palabras que el profeta Amós dijo contra Betel: = Vuestras solemnidades se convertirán en duelo y todas vuestras canciones en lamento. =
7 Y lloré. Cuando el sol se puso, cavé una fosa y sepulté el cadáver.
8 Mis vecinos se burlaban y decían: "Todavía no ha aprendido. (Pues, en efecto, ya habían querido matarme por un hecho semejante.) Apenas si pudo escapar y ya vuelve a sepultar a los muertos."
Confundimos la caridad y la piedad o no le damos la verdadera importancia, Tobit padre de Tobías, sepultaba a sus compatriotas muertos asesinados o no, confundiéndolo con un acto de caridad, - la caridad y la misericordia, es dar vida, saciar al hambriento y vestir al desnudo. enterrar a nuestros muertos, si es caridad llega muy pero muy tarde.
10 Ignoraba yo que arriba, en el muro, hubiera gorriones; me cayó excremento caliente sobre los ojos y me salieron manchas blancas. Fui a los médicos, para que me curasen; pero cuantos más remedios me aplicaban, menos veía a causa de las manchas, hasta que me quedé completamente ciego.
Puede ocurrirnos de tanto mirar hacia arriba y alejarnos de la realidad que pasa a nuestro alrededor, ver con ojos diferentes a los de Dios, porque Dios es un Dios de vivos no de muertos.
Cuatro años estuve sin ver. Todos mis hermanos estaban afligidos; Ajikar, por su parte, proveyó a mi sustento durante dos años, hasta que se trasladó a Elimaida.
11 En aquellas circunstancias, mi mujer Ana, tuvo que trabajar a sueldo en labores femeninas; hilaba lana y hacía tejidos
12 que entregaba a sus señores, cobrando un sueldo; el siete del mes de Dystros acabó un tejido y se lo entregó a los dueños, que le dieron todo su jornal y le añadieron un cabrito para una comida.
13 Cuando entró ella en casa, el cabrito empezó a balar; yo, entonces, llamé a mi mujer y le dije: "¿De dónde ha salido ese cabrito? ¿Es que ha sido robado? Devuélvelo a sus dueños, porque no podemos comer cosa robada."
Tobit más que ciego, estaba cegado por su vanidad, no creía que un no judío pudiera sentir piedad por el, es fácil creer que por haber sido llamados por Dios, somos personas intachables y que el Señor con sus dones nos ha condecorado para lucirnos entre la gente. ay de nosotros.
14 Ella me dijo: "Es un regalo que me han añadido a mi sueldo." - Pero yo no la creí; ordené que lo devolviera a los dueños y me irrité contra ella por este asunto. Entonces ella me replicó: "¿Dónde están tus limosnas y tus buenas obras? ¡Ahora se ve todo bien claro!"
Las buenas obras, no es sepultar muertos, - como dice Jesús, " la carne no sirve para nada " - la mujer de Tobit supo antes que el, la verdadera caridad, Tobit continuaba ciego.