EL QUE DESPRECIA A LOS HOMBRES
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Si amáramos a nuestro prójimo, no podríamos permanecer indiferente conociendo sus necesidades, tampoco deberíamos enojarnos y menos despreciarles de ningún modo, la falta de amor es una pena muy grave , tanto que no podríamos entrar al reino de los Cielos. - siendo así lo que queda es el tormento del hombre rico que vivió indiferente a la pobreza y miseria de Lázaro el pobre que murió en la indigencia. - escrito en la Biblia.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”. /
Si estas cosas no son advertidas por aquellos que creen proclamar el Evangelio, entonces no dicen la verdad, su evangelio es falso, - por lo tanto me atrevo a advertirles por este medio, - que es inútil ir a un templo a rendirle honores a Dios y a nuestro Señor o a la Virgen María, si están enemistados con otras personas, - es inútil que oren por sus necesidades, porque no serán escuchados, - así esta escrito y así sucederá porque de la justicia Divina, nadie escapa.
La única solución es la reconciliación con el prójimo y el arrepentimiento de nuestras malas conductas, y de ninguna manera con una simple confesión.
Si quieres cambiar, busca el Espíritu de Dios en su Evangelio, porque el Espíritu Santo es Espíritu de amor.